
En el marco del Día Internacional de los Derechos de las Mujeres, lideresas sociales, emprendedoras, organizaciones de cooperación internacional e instituciones públicas se reunieron en una jornada dedicada a reconocer el papel fundamental de las mujeres en la economía popular y en el sostenimiento de la vida en los territorios. Bajo el lema “Mujeres que sostienen la vida: economía popular y justicia económica para ser ¡LIBRES!”, el encuentro se convirtió en un espacio de diálogo, reconocimiento y reflexión colectiva sobre cómo la autonomía económica puede abrir caminos hacia la dignidad, la libertad y la transformación social.
La jornada inició con un llamado a escuchar las historias de las mujeres como punto de partida para comprender las desigualdades que aún persisten, pero también para reconocer los procesos de liderazgo y resiliencia que se están construyendo en los territorios. Desde la moderación se destacó que cada historia individual refleja experiencias compartidas por muchas otras mujeres que, desde la economía popular, sostienen familias, comunidades y redes solidarias que contribuyen al desarrollo local.
El evento contó con la participación de representantes institucionales que reafirmaron su compromiso con la promoción de la igualdad de género y la justicia económica. Durante las intervenciones estuvieron presentes delegadas del Ministerio de Igualdad y Equidad, de la Unión Europea, de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), de Expertise France, de la Agencia de Cooperación Alemana – GIZ y de la Red Adelco, quienes coincidieron en la importancia de fortalecer iniciativas que permitan a las mujeres acceder a oportunidades económicas, especialmente en contextos rurales y en territorios históricamente afectados por desigualdades estructurales.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el espacio de conversación con mujeres lideresas y emprendedoras que compartieron sus experiencias de vida y los caminos que han recorrido hacia la autonomía económica. Las historias evidenciaron cómo el emprendimiento se ha convertido para muchas de ellas en una herramienta para transformar sus condiciones de vida, generar ingresos, fortalecer su liderazgo comunitario y construir nuevas oportunidades para otras mujeres.
Entre las protagonistas se destacó Marly Yaneth Sánchez Guaza, lideresa rural del municipio de Suárez, Cauca, quien ha impulsado procesos de liderazgo femenino y participación de las mujeres en escenarios de toma de decisiones. Su trabajo ha estado enfocado en fortalecer la voz de las mujeres rurales y en promover espacios de formación y organización que permitan avanzar hacia una mayor participación política y social.
También participó Nieves Ardila, emprendedora de Jamundí reconocida por su trabajo en la generación de oportunidades laborales para mujeres cabeza de familia. Su iniciativa empresarial ha permitido crear espacios de empleo y acompañamiento que contribuyen a mejorar la autonomía económica de mujeres que enfrentan múltiples barreras para acceder al mercado laboral.
Desde el Valle del Cauca llegó la experiencia de Violeidy Yonda, mujer indígena de la comunidad El Salado en Florida, quien ha promovido procesos de empoderamiento femenino a través de la producción artesanal y el trabajo comunitario. Sus creaciones, elaboradas con chaquira, fibras naturales, lana, arcilla y porcelanicrón, reflejan no solo una fuente de ingresos, sino también la preservación de saberes culturales y tradiciones comunitarias.
La conversación también incluyó la experiencia de Mabell Fernanda Torres, mujer trans rural del municipio de Suárez, quien a través de su emprendimiento Jardín Epífito se dedica al cultivo y conservación de orquídeas. Su proyecto combina la protección de la biodiversidad con la promoción de la inclusión social en su territorio, demostrando que la autonomía económica también puede convertirse en una herramienta para promover el respeto por la diversidad.
A estas voces se sumó la de Carmen Elena Mora García, activista por la paz y feminista popular, integrante de procesos organizativos como la Ruta Pacífica de las Mujeres y consejera de paz del Valle del Cauca. Desde su trabajo comunitario y su participación en espacios de diálogo y memoria, Mora ha promovido el liderazgo femenino y la construcción de redes de apoyo entre mujeres, al tiempo que impulsa iniciativas productivas como viveros comunitarios que fortalecen la economía local.
Las historias compartidas durante el encuentro coincidieron en un punto común: emprender implica enfrentar múltiples desafíos, desde el acceso limitado a recursos hasta la carga desproporcionada de tareas de cuidado que muchas mujeres asumen en sus hogares. Sin embargo, también evidenciaron cómo el apoyo entre mujeres, la organización comunitaria y la construcción de redes solidarias se convierten en herramientas fundamentales para superar estos obstáculos.

La jornada también incluyó una feria de emprendimientos liderados por mujeres provenientes de municipios del norte del Cauca como Corinto, Suárez, Buenos Aires y Puerto Tejada, así como de territorios del Valle del Cauca como Jamundí, Pradera, Florida y Cali. En este espacio se ofrecieron productos de bisutería, confección, alimentos, bebidas y propuestas relacionadas con el cuidado ambiental, cada uno representando una historia de esfuerzo, creatividad y construcción de autonomía económica.
Además de las experiencias productivas, el encuentro incorporó un espacio de reflexión y autocuidado facilitado por la Asociación Colombiana de Economistas Negras Mano Cambiada, que invitó a las participantes a reconocer la importancia de cuidar el bienestar emocional y fortalecer los procesos colectivos que sostienen el liderazgo de las mujeres en los territorios.
Al cierre de la jornada, las organizadoras recordaron que la autonomía económica no se limita a la generación de ingresos, sino que representa también la posibilidad de tomar decisiones, romper ciclos de dependencia y construir proyectos de vida con mayor libertad. Las historias compartidas durante el encuentro evidenciaron que, cuando las mujeres acceden a oportunidades económicas y fortalecen sus redes de apoyo, no solo transforman sus propias vidas, sino que contribuyen a construir comunidades más justas, resilientes y equitativas.





















