En el municipio de La Montañita, Caquetá, tanto en la vereda Agua Bonita como en el casco urbano,  se vivieron dos jornadas que reflejan cómo el desarrollo económico local se construye desde el territorio, cuando las comunidades, la cooperación internacional y las instituciones trabajan de manera articulada.

Las inauguraciones de los sistemas de energía fotovoltaica en la Cooperativa Multiactiva para el Buen Vivir y la Paz del Caquetá, Coombuvipac, y en la Asociación de mujeres rurales de Colombia y el Caquetá – Asmucoca, hacen parte del proyecto Caquetá ECO, una iniciativa impulsada por el Instituto Camões de Portugal, el Instituto Marquês de Valle Flôr y apoyada por la Red Adelco, que apuesta por la sostenibilidad, la generación de ingresos y el fortalecimiento de capacidades locales.

 Agua Bonita: la piña como símbolo de un proceso que transforma el territorio

 En la vereda Agua Bonita, la jornada con Coombuvipac fue mucho más que una inauguración. Fue un encuentro cargado de significado, donde la producción, la cultura y la historia reciente del territorio se entrelazaron.

La protagonista fue la piña. No solo como producto, sino como símbolo de lo que hoy representa la organización: hubo baile, degustaciones y una celebración que mostró cómo, a partir de las frutas del territorio, se construyen oportunidades reales de ingreso y desarrollo.

En este contexto, la cooperación internacional resaltó el alcance de este tipo de iniciativas, no solo desde lo productivo, sino desde su aporte a la estabilidad del territorio. La embajadora de Portugal en Colombia, Catarina Arruda, destacó:

“Caquetá ECO se alinea con las prioridades de la cooperación portuguesa y de la Unión Europea, con principios ambiciosos, pero con un objetivo muy claro: aportar a la paz y la estabilidad. Eso es lo que queremos que siga pasando en Colombia”.

La cooperativa, que nació en el marco del Acuerdo de Paz, hoy se consolida con herramientas concretas. El sistema fotovoltaico permitirá mejorar el funcionamiento de la planta despulpadora de frutas, garantizando condiciones adecuadas para la transformación, especialmente en procesos que requieren frío, y fortaleciendo la generación de valor agregado.

Desde la organización, este avance se vive como un reconocimiento y una oportunidad. Así lo expresó Betsy González, representante legal de Coombuvipac:

“Para nosotros es importante contar hoy con la visita de la Embajada de Portugal y del Instituto Marquês de Valle Flôr y la Red Adelco porque aquí pueden percibir tangiblemente su inversión y su apuesta por la paz en Colombia. Esta es una apuesta desde la economía, desde la sostenibilidad, desde ser prospectivos. Caquetá ECO ha traído solución a varias plantas, pero también es un piloto para que otros procesos en el Caquetá sigan este ejemplo. Realmente es una solución para las organizaciones de base”.

Este tipo de apuestas no se limitan a la infraestructura. Como lo explicó Luis Fernando Vargas, subdirector técnico de la Red Adelco:

“Caquetá ECO no es solo la instalación de un sistema, es una apuesta integral que fortalece toda la cadena productiva. Partimos de una planta de transformación de frutas del territorio que hoy genera valor agregado, y avanzamos hacia la autonomía energética, clave para procesos como el frío. Además, se han impulsado mejoras en los predios, fortaleciendo la producción desde el origen y asegurando la proveeduría de insumos. Esto se traduce en mayores ingresos, más eficiencia, sostenibilidad ambiental y, sobre todo, en capacidades instaladas para que las organizaciones sigan creciendo en el tiempo”.

Y como cierre de la jornada, en un gesto cargado de significado, la organización hizo un reconocimiento al equipo que ha acompañado este proceso, entregando un símbolo en forma de piña, reflejando el valor de este fruto no solo en lo productivo, sino en lo colectivo y en la construcción de este camino.

La Montañita: mujeres que lideran sostenibilidad y futuro

Horas más tarde, en el casco urbano de La Montañita, la organización Asmucoca inauguró su sistema de energía solar, consolidando un proceso productivo construido principalmente por mujeres alrededor de la canangucha, un fruto amazónico que transforman en aceites, harinas y otros derivados.

El sistema fotovoltaico marca un antes y un después en su operación. Permitirá reducir significativamente los costos de producción y, además, abre la posibilidad de comercializar excedentes de energía, generando nuevas fuentes de ingreso y fortaleciendo su sostenibilidad económica.

Desde la cooperación internacional, nuevamente se puso en el centro el valor humano del proceso. La embajadora de Portugal en Colombia, Catarina Arruda, resaltó:

“Lo más maravilloso de este proyecto es el esfuerzo y el compromiso de las mujeres del Caquetá, de La Montañita, en su deseo de construir, en comunidad y solidaridad, un proyecto de vida. Es un ejemplo para Colombia, por la paz”.

A esta mirada se suma la visión estratégica de fortalecimiento productivo. Carolina Feilman Quina, miembro del consejo directivo y líder de nuevas alianzas y comunicaciones del Instituto Marquês de Valle Flôr, destacó:

“Lo que estamos viendo aquí hoy es una nueva etapa en la consolidación de la asociación Asmucoca, en la revitalización de su producción y en el fortalecimiento de la cadena de valor de la canangucha. Todo esto es posible porque existe la convicción de que, a través de la producción, la mejora de la cadena de valor, el acceso a mercados y la incorporación de nuevas prácticas y técnicas, se pueden consolidar y mejorar los resultados”.

Desde la voz del territorio, el impacto se siente en lo concreto. Deisy Bermeo, presidenta de Asmucoca, explicó cómo este cambio transforma su realidad productiva:

“Nosotros veníamos de unos procesos de alto costo en la producción de nuestro proceso de canangucha y hoy, con la instalación de los paneles solares, disminuyen los costos, disminuye el precio de nuestro producto y también podemos competir. Además, estamos generando energías limpias”.

Finalmente, desde la institucionalidad departamental se hizo énfasis en la importancia de dar continuidad a estos procesos. Ana María Ruiz Suque, asesora de cooperación internacional de la Gobernación del Caquetá, señaló:

“Hay un gran reto y es darle sostenibilidad y continuidad a estos ejercicios. Apoyar a las organizaciones, a las familias, dejar capacidad instalada, cuidar el bosque y avanzar en soluciones climáticamente inteligentes es lo que necesitamos”.

Durante la jornada en La Montañita, la cultura también tuvo un lugar especial. Vimos el baile de la canangucha, una expresión que, más allá de lo artístico, refleja la conexión profunda entre el territorio, sus tradiciones y los procesos productivos que hoy se fortalecen. Este acto cultural no solo acompañó la inauguración, sino que reafirmó cómo la identidad y la economía local caminan juntas, dando sentido a lo que se produce y a quienes lo hacen posible.

Energía que impulsa el desarrollo económico local

 Aunque las plantas de Coombuvipac y Asmucoca ya existían desde años atrás, hoy, con la incorporación de sistemas fotovoltaicos, fortalecen su capacidad productiva, reducen costos y avanzan hacia modelos más sostenibles.

El acceso a energía limpia no solo mejora los procesos: impulsa la competitividad, dinamiza las economías locales, fortalece la autonomía de las organizaciones y abre nuevas oportunidades de ingreso.

Caquetá ECO demuestra que el desarrollo económico local se construye desde el territorio, conectando producción, sostenibilidad, organización comunitaria y construcción de paz.

 

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